Aprendizaje vs Productividad

Estamos acostumbrados a medir el progreso de nuestras acciones y de nuestro trabajo observando si esas acciones avanzaban acorde con el plan que teníamos y con las horas dedicadas a ello, en definitiva, productividad, medimos el progreso de nuestras acciones en productividad… el tiempo que le has dedicado, los recursos empleados, las horas concentradas etc.. pero no nos damos cuenta de que tal vez esas horas pueden haber sido horas perdidas para el trabajador, para el usuario del producto y para la empresa poniendo en riesgo la supervivencia de la misma.

No olvidemos que las empresas tienen una Misión clara y es fabricar algo que el público quiere, y como bien dice Eric Ries, ¿para qué medir el progreso acorde al plan establecido si no fabricamos nada que el público quiera? en ese caso no importa si se está haciendo a tiempo y dentro del presupuesto porque nadie lo compraría.

A través de la productividad se pueden mejorar los procesos en grandes lotes una vez se sabe que el producto lanzado ha tenido éxito, pero para una startup o para el lanzamiento de un producto nuevo donde el mercado es tan turbulento que ni siquiera se sabe quien va a comprar el producto es mejor medir el avance a través del aprendizaje y no a través de la productividad o de las acciones que el plan dicta. Como dije en el anterior post la adaptación será más complicada si se trata de una organización o de personas que estén acostumbradas a medir su productividad por el número de tareas llevadas a cabo.

¿Por qué Aprendizaje VS productividad?

Supongamos que somos una gran empresa como Coca-Cola, concretamente el director de nuevos productos e innovación y que tenemos una Estrategia brillante para el lanzamiento de una nueva bebida con un nuevo sabor a fruta exótica. Hemos hecho un concienzudo estudio de mercado y el consumidor nos ha dicho que le gusta el sabor exótico de esa fruta y le encantaría una bebida con esas características. Con esa base diseñamos la “Estrategia Brillante” con la que Coca-Cola lanzará su nueva bebida y que nos reportará tales cantidades de beneficios etc… acabamos dedicándole más de seis meses al desarrollo de la estrategia brillante que nos encumbrará como innovadores en el desarrollo de producto.

Fotografía por Zainuri Hamzah

Pasan los 6 meses y la estrategia está clara, pero aún Coca Cola no ha fabricado ni se ha puesto en marcha con la producción de los primeros lotes de la nueva bebida. Es al fabricar los primero lotes cuando los empleados se dan cuenta de que la maquinaria no es la mejor para ese proceso, necesita maquinaria distinta para extraer todo el jugo de la fruta lo que supone un gran desembolso para la fabricación. Este contratiempo pasa y mucho más de lo que queremos llegar a admitir, planificamos y planificamos pero a la hora de fabricar el elemento nos damos cuenta de que no poseemos las herramientas necesarias para la consecución del objetivo. En este caso supongamos que no pasa nada y podemos hacernos cargo con el coste de adquirir la nueva maquinaria que no estaba presupuestado, por lo que seguimos adelante y adquirimos la nueva maquinaria y después de cuatro meses de estudio para la mejora del sabor, la potenciación de las vitaminas, etc… tenemos el primer prototipo de la bebida. Pasan  dos meses para la mejora y perfeccionamiento (cuidado con esta manía perfeccionista y lanzar tarde los productos) de la nueva bebida. Es en ese instante cuando se empieza a fabricar en grandes lotes y se empieza a distribuir la nueva bebida entre los distintos canales.

Hemos tardado un año entero en fabricar un nuevo producto y ahora solo falta ver los resultados y la acogida del nuevo producto y en el mercado. Nuestras expectativas según el brillante plan es vender una cantidad X en la primera tirada de producción…. pero lo esperado no se parece a la realidad y resulta que el nuevo producto es un fracaso estrepitoso para la empresa. Con todo lo que ello supone, pérdida de imagen, de reputación, de dinero, de inversión, de tiempo etc… todo lo contrario a lo que es un sistema Lean.

Como directores del nuevo producto nos preguntamos ¿porqué ha fracasado el producto si el estudio nos dijo que los consumidores lo querían?... Si, es cierto que el estudio dijo que lo querían, y los consumidores en realidad lo querían, pero no les preguntaste CÓMO lo querían. Se dedicó un tiempo muy valioso al desarrollo de una brillante estrategia y al desarrollo de un producto que nadie quería de esa forma y por eso fracasó. Si en este caso Coca-Cola hubiera aplicado una mentalidad basada en el aprendizaje y hubiera dedicado tiempo a desarrollar un producto mínimo viable y a testarlo en el mercado para obtener feedback de los consumidores se habría ahorrado gran cantidad de tiempo y dinero por diversos lados:

  1. Habría ahorrado dinero en la producción porque se habría dado cuenta que el sistema de producción de la nueva bebida era distinto y requerían de nuevas máquinas.

  2. Se habría ahorrado dinero en la producción de grandes lotes y en la adquisición masiva de nuevas máquinas.

  3. Se habría ahorrado tiempo al preparar la estrategia brillante que los llevaría al fracaso.

  4. Se habría ahorrado tiempo conociendo de primera mano qué es lo que quieren los consumidores al preguntárselo y no hacer estudios de mercado.

  5. Se habrían ahorrado tiempo al lanzar el producto al mercado debido a que la itinerancia de crear-medir-aprender cada vez es más rápida.

El ejemplo de Coca-Cola es completamente ficticio (aunque algo de real puede tener cuando sacaron el nuevo sabor de ColaNew allá por los 80 y que fue un fracaso absoluto) y ejemplifica muy bien las bondades de basar el avance de un proyecto en el aprendizaje validado ya que ahorra tiempo y costes que para una gran empresa viene muy bien y mucho mejor para una startup. Por supuesto este cambio en la estructura organizativa debe venir y producirse paulatinamente.

¿Y tu que crees que se debe valorar más en una organización, el aprendizaje o la productividad?

Jorge Yepes

@joryeflo

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