Producción empresarial: ¿Velocidad crucero? ¿Acelerar y desacelerar? (I)

Supongamos que a dos fábricas diferentes de cartas (sobre, hoja y sello) llega un pedido de 100 unidades. Mientras que una de ellas se centra en doblar todas las hojas, meterlas en los sobres y después sellar estos (y sigue un modelo continuo), la otra se centra en hacer el proceso de manera individual, es decir, doblar una hoja, insertarla en un sobre y sellar este para volver a empezar con otra unidad (siguiendo un modelo por lotes). Desde tu punto de vista ¿cuál de ellas es más eficiente para la producción empresarial?

Como ya se comentó en el blog de Nacho Bernabeu, concretamente en la publicación introductoria a la mejora continua, el Kaizen y el Lean Manufacturing persiguen la reducción de desperdicios generados en cualquier proceso empresarial, y decimos cualquiera pues más allá de los productivos o logísticos, entre otros, también los administrativos incorporan dicha metodología a sus tareas en aras de mejorar ratios de productividad, flexibilidad o eficiencia. En esta saga de publicaciones colaborativas (con Nacho Bernabéu) hablaremos sobre los diferentes tipos de despilfarros citados por estas filosofías/metodologías, analizaremos los pros y contras de llevar a cabo una u otra configuración y compartiremos con vosotros algunos ejemplos relacionados. Empezamos.

Los desperdicios

  • Sobreproducción: producir tanto como se pueda, sin atender a las diferentes características de los centros de trabajo o a la demanda del cliente. Este desperdicio es responsable de incrementar el impacto de otros como el transporte, el tiempo de espera, el inventario o los defectos.
  • Tiempo de espera: aquel que impide la realización de una determinada tarea en un proceso, bien por falta de instrucciones, materiales, disponibilidad de máquina, confirmación del cliente, etc.
  • Transporte: relacionado con el movimiento de materiales, semielaborado o producto terminado de un punto a otro. Más allá del mismo, es importante tener en cuenta los recursos que se destinan a satisfacer las operaciones que se llevan a cabo a su alrededor: personal, materiales, equipos, mantenimiento…
  • Exceso de procesado: se da al realizar operaciones innecesarias dentro de una determinada tarea debido a la ausencia de un estándar de trabajo y por falta de control, lo cual acaba convirtiéndose en una costumbre.
  • Inventario: producir más de lo que se necesita es acumular unidades que no tienen salida. Esto supone disponer de recursos inmovilizados, lo que impide a la empresa ser flexible, además de cargar con el mantenimiento de los mismos. El inventario es, como la sobreproducción, otra fuente de impacto en otros despilfarros como el tiempo de espera, el transporte o los defectos.
  • Movimiento: a diferencia del transporte, relacionado con el producto, el movimiento estárelacionado con los operarios, bien en los desplazamientos que este realiza o en las posturas que adopta para ejecutar cualquier operación (coger, alcanzar, presionar…).
  • Defectos: son aquellos materiales, semielaborados o productos terminados que no son válidos para continuar en los procesos de producción o venta. En numerosos casos falla por la ineficiencia del sistema de calidad.
  • Potencial humano subutilizado: reflejado cuando los trabajadores tienen periodos ociosos, esperando la llegada de nuevas órdenes o por desequilibrio en la estructura de los mismos, cuando no se les puede reasignar otras tareas dada su “especialidad”, cuando carecen de decisión para actuar…

Entonces, ¿producción empresarial continua o por lotes?

Una vez conocidos los desperdicios, nos preguntamos ¿sería conveniente emplear una configuración u otra? ¿producir cartas en continua o por lotes? Obviamente, depende de muchas variables, las cuales analizaremos en la próxima entrega. De momento, os dejamos con un vídeo en favor de estos últimos.

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